El colágeno es una proteína que se encuentra en nuestro cuerpo y es responsable de la firmeza y elasticidad de la piel. Sin embargo, el consumo excesivo de azúcar puede dañar el colágeno y disminuir su producción.

Cuando consumimos azúcar, se produce un proceso llamado glicación, en el cual las moléculas de azúcar se adhieren a las proteínas del cuerpo, incluyendo el colágeno. Esto hace que se vuelvan rígidas y frágiles, lo que puede provocar la aparición de arrugas y líneas de expresión prematuras en la piel.

Las proteínas con tasas de recambio lentas, como el colágeno, son especialmente susceptibles a la modificación por glicación. En la piel, esta proteína tiene una vida media de aproximadamente 15 años y es crítico no solo para el marco mecánico de la piel, sino también para varios procesos celulares, viéndose afectada por la glicación de múltiples maneras (capacidad de interacción; entrecruzamiento de sus fibras; degradación por las metaloproteinasas en la matriz extracelular, otros).

Existen cientos de estudios, citaré sólo algunos (Advanced glycation end products and skin aging’ publicado en Dermato-Endocrinology; The association between dietary sugar intake and skin aging: a systematic review” publicado en la Journal of the American College of Nutrition; “Skin aging and oxidative stress: Equol’s anti-aging effects via biochemical and molecular mechanisms”) en los que se sostiene que el consumo excesivo de azúcar puede tener efectos negativos en la salud de la piel y contribuir al envejecimiento prematuro de la misma.